Un caso de estafa con una modalidad tan simple como efectiva dejó como víctima a una vecina de la ciudad.
El hecho ocurrió en una vivienda ubicada en calle 21, entre 44 y 45, donde un hombre se presentó en el domicilio asegurando ser conocido del hijo de la propietaria. Con ese argumento, logró ganarse su confianza y le explicó que, por pedido de su familiar, debía realizar tareas para destapar los caños de desagüe.
Una vez dentro de la casa, comenzó a simular el trabajo y, al cabo de unos minutos, le indicó a la mujer que era necesario reemplazar parte de la instalación. Para ello, le solicitó dinero con el supuesto fin de comprar nuevos caños.
La víctima le entregó 70 mil pesos, tras lo cual el individuo se retiró con la excusa de adquirir los materiales. Sin embargo, nunca regresó.
Minutos después, la mujer advirtió no solo que había sido engañada, sino también que el sujeto había aprovechado la situación para sustraerle su teléfono celular.
El episodio deja en evidencia una modalidad delictiva basada en el engaño y el aprovechamiento de la confianza, por lo que se recomienda extremar precauciones ante la presencia de desconocidos que se presenten en nombre de familiares o servicios no solicitados.
16/04/26 Hurto y estafa
Dos nuevos hechos delictivos, con modalidades distintas, vuelven a encender la alerta en la comunidad.
Por un lado, una persona de 78 años fue víctima de un hurto tras dejar su automóvil estacionado frente a su domicilio sin medidas de seguridad. La situación fue aprovechada por un desconocido que, sin ejercer violencia, sustrajo una netbook que se encontraba en el asiento trasero del vehículo. El hecho pone de relieve la importancia de cerrar siempre los rodados, incluso cuando permanecen a la vista del propietario.
Por otro lado, se detectó una nueva modalidad de estafa que tiene como protagonistas a una pareja, que actúa de manera coordinada pero ingresa a los comercios por separado para no levantar sospechas.
Según registros de cámaras de vigilancia, el mecanismo consiste en realizar compras y, al momento de abonar, simular el pago mediante una billetera virtual. Los delincuentes muestran al comerciante una supuesta transferencia o comprobante en el celular, pero en realidad la operación nunca se concreta. De esta manera, se aprovechan de la buena fe o la distracción del vendedor para retirarse sin pagar la mercadería.
Ambos casos reflejan distintas formas de delito —una por descuido y otra mediante engaño—, pero coinciden en un punto clave: la necesidad de extremar las precauciones tanto en el ámbito personal como en el comercial para evitar ser víctimas de estas maniobras.
