Un control de rutina terminó en un episodio de violencia que vuelve a poner en foco los riesgos que enfrentan los agentes en la vía pública.
El hecho ocurrió en la intersección de 52 y 18, alrededor de las 6:30 de la madrugada, cuando inspectores de tránsito realizaban un operativo de alcoholemia. En ese contexto, detuvieron la marcha de un Ford Fiesta rojo conducido por un joven de 20 años.
Según se informó, el conductor reaccionó de manera violenta ante el procedimiento y, junto a su acompañante, agredió físicamente a los dos inspectores, de 42 y 45 años. La situación obligó a solicitar apoyo policial mediante un llamado radial, tras lo cual efectivos acudieron al lugar para intervenir.
Ambos agentes fueron trasladados posteriormente a la dependencia policial para radicar la denuncia correspondiente. De acuerdo con el informe del médico de Policía, presentaban lesiones de carácter leve.
El episodio, que se conoció en las últimas horas aunque ocurrió días atrás, vuelve a exponer la tensión que muchas veces rodea este tipo de controles, especialmente en horarios nocturnos y de madrugada, donde suelen registrarse mayores niveles de conflictividad asociados al consumo de alcohol.
