La caída de la natalidad empieza a tener consecuencias concretas en las escuelas. Colón no queda al margen de un fenómeno que se viene profundizando y que obligará a reorganizar parte de la oferta educativa en los próximos años.
La inspectora jefa distrital Stella Simonovich explicó a nuestro medio que la Dirección General de Cultura y Educación viene trabajando desde 2024 con proyecciones demográficas y educativas.
En la provincia de Buenos Aires, los nacimientos pasaron de un promedio cercano a 290.000 anuales entre 2010 y 2015 a unos 140.000 en 2024, prácticamente la mitad.
Ese descenso ya se refleja en el nivel inicial y continuará trasladándose hacia primaria y secundaria. Las proyecciones hablan de una reducción de la población de 3 a 17 años del 8% para 2027 y del 18% para 2030.
¿Y qué ocurre en Colón?
El sistema educativo ya comenzó a buscar alternativas. En el Jardín 909 se implementó la dimodalidad, combinando jornada simple de cuatro horas con jornada de ocho horas. En el Jardín 901 se incorporaron niños de un año y también se amplió la oferta para sala de dos años.
Para Simonovich, la disminución de la matrícula también puede ser una oportunidad para ampliar derechos, reorganizar los jardines y fortalecer el nivel inicial, además de trabajar sobre la asistencia y la obligatoriedad de la sala de tres años.
Pero hay una cuestión que inevitablemente aparece: ¿qué pasará con las secciones que queden sin alumnos suficientes?
La inspectora reconoció que en otros distritos ya hubo cierres de secciones y que, de acuerdo con las proyecciones, en los próximos años podrían tomarse decisiones similares.
Eso también puede tener impacto sobre docentes provisionales y suplentes. Por eso, Simonovich remarcó la importancia de anticiparse, analizar los datos y discutir las decisiones dentro de la Unidad Educativa de Gestión Distrital, donde participan Municipio, gremios, Consejo Escolar, inspectores y otros actores del sistema.
En Colón ya se está pensando la educación de los próximos años. La pregunta no es solamente cuántos chicos habrá, sino cómo adaptar el sistema para que menos nacimientos no signifiquen menos derechos educativos.
