La discusión sobre los salarios de los funcionarios municipales de Colón dejó hace tiempo de ser un debate exclusivamente local. La difusión de los recibos de haberes derivó en un intercambio político, generó opiniones encontradas entre los vecinos y, ahora, llegó a la pantalla de un medio nacional. ¿Quien se la envió? Es la pregunta que divide a nuestros vecinos.
El canal A24 puso el foco en el sueldo del intendente Waldemar Giordano y lo comparó con el del presidente de la Nación, Javier Milei, quien desde el inicio de su gestión decidió congelar su remuneración. La comparación resultó inevitable: hoy el jefe comunal percibe un salario superior al del Presidente, un dato que rápidamente se convirtió en un título de impacto.
Sin embargo, detrás de ese contraste existe un aspecto que muchas veces queda relegado. Los salarios de ambos cargos se rigen por normas completamente distintas. El haber del Presidente depende de las decisiones del Poder Ejecutivo Nacional, que define las escalas salariales de las máximas autoridades del Estado. El del intendente bonaerense, en cambio, está regulado por la Ley Orgánica de las Municipalidades.
El artículo 125 de esa norma establece que el intendente debe percibir el sueldo fijado en el Presupuesto municipal y que, en ningún caso, puede ser inferior a un determinado múltiplo del salario mínimo administrativo. En municipios con la cantidad de concejales que tiene Colón, como ocurre actualmente, ese piso equivale a doce sueldos básicos de la categoría correspondiente.
Es decir, el sueldo del intendente no surge de una decisión discrecional del jefe comunal ni puede modificarse libremente. Se trata de un esquema legal que alcanza a todos los municipios bonaerenses en iguales condiciones. La legislación permite que un intendente renuncie a parte de sus ingresos o realice donaciones, pero siempre respetando el piso salarial que fija la ley.
Eso no significa que el debate carezca de legitimidad. Por el contrario, en un contexto económico complejo, donde el poder adquisitivo de los salarios continúa siendo una preocupación cotidiana, resulta comprensible que la ciudadanía compare ingresos y cuestione las remuneraciones de quienes ejercen funciones públicas. También es entendible que genere sorpresa que algunos funcionarios municipales perciban haberes superiores a los del Presidente de la Nación o del ex vocero presidencial, Manuel Adorni.
Lo que conviene evitar es que una discusión válida se sostenga sobre datos incompletos. Comparar salarios sin explicar cómo se determinan puede conducir a conclusiones equivocadas. El monto que cobra un intendente bonaerense responde a un marco legal vigente que excede la voluntad del funcionario de turno.
El verdadero debate quizás no sea cuánto gana exclusivamente el intendente de Colón, sino si el sistema de remuneraciones de los cargos públicos continúa siendo el adecuado para la realidad económica actual. Esa es una discusión que corresponde dar en el ámbito legislativo y con reglas claras para todos, evitando que el análisis quede reducido a comparaciones que, aunque llamativas, no siempre reflejan la complejidad del tema.
Lo concreto es que el caso Colón trascendió las fronteras del distrito y se instaló en la agenda nacional. Una muestra más de que, en tiempos de redes sociales y comunicación permanente, un asunto local puede convertirse, de un día para otro, en tema de debate para todo el país.
