El escalador colonense alcanzó los 5.642 metros de la montaña más alta de Rusia y uno de los grandes desafíos del montañismo europeo. Durante la expedición impulsó una campaña para ayudar a Gian Cabrera a adquirir una silla de ruedas ultraliviana.
El escalador colonense Emanuel Salomón alcanzó la cumbre del monte Elbrus, en la cordillera del Cáucaso, una de las grandes referencias del montañismo mundial y el punto más elevado de Rusia, con 5.642 metros sobre el nivel del mar.
Pero el desafío tuvo, además, un objetivo solidario. Salomón decidió aprovechar la expedición para colaborar con Gian Cabrera, un joven de nuestra ciudad con discapacidad motriz que necesita reunir fondos para adquirir una silla de ruedas ultraliviana de autopropulsión.
Durante el ascenso, el montañista fue compartiendo distintas etapas de la travesía a través de las redes sociales y mantuvo visible la campaña solidaria. Las donaciones recibidas fueron destinadas íntegramente al objetivo de ayudar a Cabrera.
La expedición presentó condiciones especialmente exigentes, con temperaturas cercanas a los 20 grados bajo cero y una cumbre cubierta de nieve. Alcanzar la cima significó para Salomón completar otro importante desafío deportivo, aunque reconoció que todavía le cuesta dimensionar lo conseguido.
“Me cuesta emocionarme todavía. No logro entender lo que logré porque estás en un sentido tan de supervivencia y alerta ahí arriba que te lleva mucho tiempo después soltarte y decir: ‘Bueno, ya está, estoy a salvo, estoy bien, lo hice’”, explicó.
Una preparación de nueve meses
La experiencia requirió una intensa preparación física y mental. Salomón contó que comenzó a entrenarse de manera específica nueve meses antes de la expedición, incorporando cambios en su alimentación y una exigente rutina de fuerza y resistencia.
“Fui casi al borde de lo obsesivo, pero en el buen sentido. Hice mucho entrenamiento de fuerza y cardiovascular de resistencia, prácticamente seis veces a la semana, con un día de descanso”, relató.
Para el escalador, sin embargo, la preparación física es solamente una parte del desafío. “En este tipo de situaciones, lo mental juega un gran papel. Es esencial”, sostuvo.
Salomón también destacó la importancia de realizar este tipo de ascensos acompañado por profesionales. Para su experiencia en el montañismo de altura recurrió a una empresa especializada de Mendoza, cuyos guías lo asesoraron desde la elección del equipamiento hasta cada una de las etapas de la expedición.
El nuevo desafío también permitió recordar otro hito del montañismo colonense: el antecedente de Silvio Barbieri, quien, según el propio Salomón, le manifestó haber alcanzado la cumbre del Aconcagua en 1998.
Salomón aclaró que no conoce con certeza si existe un registro oficial de aquella ascensión, aunque destacó que Barbieri realizó varios intentos y que prefirió no restarle importancia a ese antecedente.
El Aconcagua, con sus 6.961 metros, presenta una dificultad diferente por su mayor altura. Salomón recordó que, en la expedición de la que participó, de un grupo de 14 personas solamente cuatro lograron alcanzar la cumbre.
El ascenso al Elbrus suma ahora otro capítulo a la historia de los colonenses vinculados al montañismo y, en este caso, incorpora un componente que trasciende lo deportivo: el desafío de llegar a una de las cumbres más importantes de Europa sirvió también para visibilizar una causa solidaria y ayudar a un vecino de nuestra ciudad.
