Un relevamiento reciente de la consultora CB Globaldata puso el foco en la imagen de los intendentes de la Segunda Sección Electoral bonaerense y dejó un dato que, en el caso de Colón, no pasa inadvertido. Mientras el ranking muestra a dirigentes como Luis Mariano Martín (+8,1%), Fernanda Astorino Hurtado (+7,8%) y Francisco Ratto (+7,5%) encabezando la tabla, y a Mauro Poletti (-10,6%), Javier Martínez (-7,2%) y Esteban Sanzio (-6,7%) en el extremo opuesto, el caso local se destaca por otro motivo.
El intendente de Colón, Waldemar Giordano, registra un 90,7% de desconocimiento. No se trata de una cifra más dentro del informe: es, en términos políticos, una señal de cuidado porque antes que la valoración positiva o negativa, aparece una instancia previa que condiciona todo, el nivel de conocimiento público en la región.
En ese contexto, la gestión de Giordano queda atrapada en una zona de baja visibilidad que puede dificulta cualquier construcción de imagen a nivel regional. Porque en política, no alcanza con hacer; también es necesario que eso se perciba. La leve mejora del 1,7% en su diferencial positivo marca un movimiento, pero todavía insuficiente frente a un escenario donde otros intendentes logran posicionarse con mayor claridad.
El estudio no define el futuro político de nadie, pero sí traza un mapa. Y en ese mapa, Colón enfrenta un desafío concreto: que su intendente no solo gestione, sino que también logre ser reconocido regionalmente, como ocurrió algunos años atrás. Porque, en definitiva, en la política de estos tiempos, lo que no se ve, no cuenta.
