El conflicto en la empresa avícola Granja Tres Arroyos atraviesa una etapa decisiva, en medio de una profunda reestructuración que expone la tensión entre la necesidad de sostener la actividad y el deterioro de las condiciones laborales.
En diálogo con este medio, el secretario general del gremio de la carne en Colón, Ángel Juárez, describió un escenario crítico, marcado por pagos atrasados, reducción del ritmo productivo y una fuerte incertidumbre sobre el futuro.
Actualmente, la planta trabaja al 50% de su capacidad, a la espera de que la empresa complete el pago de salarios adeudados. “Estamos día a día. Tendrían que haber depositado y no entró. Recién hoy apareció una parte. La gente aguantó hasta las 8 de la mañana para ver si cobraba”, explicó.
Según detalló, los trabajadores apenas han percibido alrededor del 40% de la quincena, con promesas de completar el resto en tramos. “El problema más grande es fin de mes. Ahí se juntan alquileres, tarjetas, todo. Llega un punto en que la gente no puede seguir esperando”, advirtió.
Producción en baja y ajuste estructural
La crisis no es solo financiera. La empresa también enfrenta una fuerte caída en la producción. Juárez indicó que en algunos sectores la actividad bajó cerca de un 40%, pasando de faenar alrededor de 800 mil unidades a poco más de 500 mil.
En paralelo, se avanzó con suspensiones en otras plantas, como en Pilar, donde unos 200 trabajadores fueron afectados por un período de 150 días.
“El objetivo de la empresa es achicar costos para poder salir adelante. Están convencidos de que van a poder reordenarse, pero el proceso va a ser largo”, señaló.
En ese sentido, explicó que la firma busca reducir su estructura de personal. “Llegaron a tener 7.500 empleados, hoy no llegan a 5.000 y la idea sería bajar aún más. Es un número que, según ellos, hoy no cierra”, afirmó.
Colón, por ahora, sin recortes
A pesar del contexto general, la planta de Colón no estaría, por el momento, dentro del esquema de ajuste más severo. “Hoy no nos tocaría directamente. Estamos trabajando, con insumos que llegan justo, pero llegan”, indicó Juárez.
Sin embargo, aclaró que la incertidumbre es constante: “La comunicación de la empresa es día a día. Depende de lo que entra, de lo que se vende y de lo que se puede pagar”.
Un equilibrio frágil
El gremio intenta sostener un delicado equilibrio entre mantener la producción y evitar medidas de fuerza que agraven la situación. “Parar tampoco ayuda, porque si no se produce, es más difícil que entre plata. Tratamos de sostener algún nivel de actividad”, explicó.
Aun así, no descartan acciones más duras si la situación empeora. “Hay un límite. Cuando la gente no tiene para comer, no hay forma de sostener el acompañamiento”, sostuvo.
Caída del consumo y contexto económico
Juárez vinculó la crisis con la caída general del consumo. “No se vende. La carne bajó entre un 40% y un 50%. Un carnicero que antes compraba tres medias reses hoy compra una. La gente no tiene plata”, graficó.
También advirtió que el problema se extiende a otros sectores: “Esto no es solo del pollo. Está pasando en toda la economía. El consumo se desplomó”.
Expectativa e incertidumbre
Pese a las dificultades, desde el gremio aseguran que aún mantienen expectativas de recuperación. “La empresa no está entregada. Está peleando para salir. Nosotros acompañamos, pero la clave es que aparezca la plata”, resumió.
Mientras tanto, la situación sigue atada al corto plazo: pagos parciales, producción reducida y decisiones que se toman día a día.
“Si se logra la reestructuración, puede haber futuro. Pero hoy la urgencia es otra: que los trabajadores cobren”, concluyó.
