La cuenta regresiva ya está en marcha dentro de la Unión Cívica Radical bonaerense. Con el aval judicial al adelantamiento electoral, el espacio formalizó un cronograma que desembocará en la elección interna del 7 de junio, en un escenario atravesado por tensiones, desconfianzas y negociaciones abiertas hasta último momento.
El fallo del juez federal Alejo Ramos Padilla resultó clave: rechazó la impugnación presentada por el sector que encabeza Miguel Fernández y despejó el frente judicial inmediato. Al mismo tiempo, la resolución terminó de ordenar —y también de tensionar— el tablero interno, al ratificar la potestad de los órganos partidarios para tomar decisiones por mayoría. Esto fortaleció al bloque integrado por el abadismo, Evolución y otros aliados.
Con el calendario ya oficializado, el radicalismo bonaerense fijó fechas decisivas: el 9 de abril será el límite para la presentación de fichas de afiliación, mientras que el cierre de listas quedó establecido para el 7 de mayo a la medianoche. Se trata de un plazo que funciona como un verdadero reloj político, presionando a los distintos sectores a definir si habrá competencia interna o si se alcanzará una síntesis de unidad.
En este contexto, el proceso afiliatorio debió ser extendido por la Junta Electoral para garantizar la participación de todos los distritos. La medida respondió a ajustes técnicos en el sistema SISAPP y a la necesidad de capacitar a certificadores, habilitando días adicionales entre el 31 de marzo y el 9 de abril con el objetivo de ampliar la base de afiliados.
Desde el Comité local, en tanto, instan a los afiliados a involucrarse activamente en esta instancia clave para la vida institucional del partido, subrayando la importancia de fortalecer la participación y la representación interna en un momento decisivo para el futuro del radicalismo en la provincia.
En la oportunidad también se elegirán autoridades para el Comité y la elección de delegados para la Convención Provincial
