El hogar ubicado en calle 50 y 129, sostenido por la Asociación Civil Laicos de la Misericordia, atraviesa una situación crítica y podría cerrar si no consigue recursos económicos en el corto plazo.
El predio es municipal y se encuentra cedido en comodato, pero la institución es privada y no recibe subsidios ni partidas estatales. Durante años lograron sostenerse con esfuerzo y colaboración de la comunidad, pero desde enero la situación se volvió insostenible.
“Febrero fue emergencia”, explicaron sus integrantes. Gracias a la solidaridad de vecinos y amigos pudieron afrontar los gastos del mes, pero hoy solo cuentan con fondos para cubrir el período que está cerrando. Sin nuevos ingresos, no podrán afrontar principalmente el pago de sueldos del personal.
Nueve personas dependen del hogar
Actualmente viven allí nueve personas adultas, en su mayoría jóvenes, con discapacidad mental. Muchos de ellos no tienen familiares directos —ni padre ni madre— y en otros casos presentan situaciones de vulnerabilidad que hacen indispensable su permanencia en el hogar.
En la casa reciben acompañamiento las 24 horas, con cuidadores diurnos y nocturnos. Son contenidos, medicados en tiempo y forma y asisten a médicos, psiquiatras y dentistas como cualquier persona que vive en un entorno familiar.
“Acá están acompañados, contenidos y amados”, resumieron.
El dilema del sistema de salud
Desde sus inicios evaluaron la posibilidad de incorporarse al sistema formal de salud, lo que permitiría facturar a obras sociales como institución. Sin embargo, eso implicaría una profunda adecuación edilicia y la incorporación permanente de estructura sanitaria interna (médicos, enfermeros, psiquiatras dentro del hogar), algo que hoy es imposible de afrontar.
Además, aseguran que ese modelo no responde al espíritu con el que nació el hogar: un espacio familiar, abierto, que funciona como casa y no como institución sanitaria.
Durante los últimos meses mantuvieron reuniones con el Municipio y realizaron gestiones ante distintas áreas, incluso explorando alternativas en otras provincias. Pero reconocen que cualquier encuadre formal llevará tiempo.
“Esto no se resuelve de un día para el otro. Mientras tanto, las personas que viven acá tienen que seguir viviendo”, señalaron.
Campaña solidaria y evento a beneficio
En paralelo a las gestiones institucionales, comenzaron a organizar campañas para ganar tiempo. Amigos vinculados a “Los Kamikazes” realizarán una pollada solidaria alrededor del 20 de marzo.
También se habilitó una cuenta en el Banco Nación a nombre de la Asociación Civil Laicos de la Misericordia, donde se podrán realizar aportes. En las próximas horas se difundirá el alias correspondiente. Desde la entidad pidieron verificar que la cuenta esté efectivamente a nombre de la asociación antes de transferir.
“Colón sabe de la necesidad”
Las integrantes del hogar remarcaron que en la ciudad no existe otra institución de estas características para personas con discapacidad. Por eso insisten en la importancia de visibilizar la situación.
“No está en agenda el tema de los hogares puros como es el nuestro. Pero pueden funcionar. Los chicos tienen una vivienda digna y el costo para el sistema de salud sería mucho más alto”, expresaron.
El mensaje final fue claro:
“Apelamos a la solidaridad de Colón y la región. Gracias a la ayuda de la gente los chicos estuvieron en febrero. Gracias a la colaboración podrán estar en marzo y ojalá en abril. Tenemos esperanza de que surja una solución, pero hoy la urgencia es económica”.
El hogar mantiene sus puertas abiertas para quienes quieran conocer su funcionamiento y la realidad de las personas que allí viven. La continuidad depende, hoy más que nunca, del compromiso comunitario.
