La obra social bonaerense IOMA atraviesa un deterioro creciente que combina fallas operativas, retrasos financieros y un esquema de cobertura cada vez más insuficiente para sostener la demanda sanitaria. La acumulación de problemas afecta tanto a afiliados como a prestadores y hospitales municipales, y refleja un sistema que perdió previsibilidad en su funcionamiento diario.
El problema no es aislado: los pagos irregulares a profesionales y centros de atención profundizan la desconfianza en la capacidad operativa del instituto. En varias ciudades, acompañantes terapéuticos y médicos informan cobros salteados, meses sin liquidación y montos sin actualización desde hace más de dos años, lo que deja remuneraciones muy por debajo de los estándares provinciales y de otras obras sociales. Todas las críticas del sector médico, prestadores y afiliados apuntan directamente sobre el titular del Instituto, Homero Giles, que además recibió varios pedidos de interpelación en la Legislatura provincial, además de pedidos de informes sin respuesta.
