El Carnaval volvió a confirmar, a lo largo de sus tres noches, que es mucho más que un espectáculo: es una auténtica fiesta del pueblo. Una celebración que nace del trabajo silencioso de vecinos, academias, comparsas y batucadas, y que encuentra en la calle su escenario natural. Este año, además, la organización estuvo a la altura de las circunstancias: ordenada, cuidada y pensada para que todos pudieran disfrutar.
La apertura con el Carnaval norteño fue una decisión tan novedosa como acertada. Las academias de baile de la ciudad recrearon con color, música y coreografías los festejos de Jujuy y otras regiones del norte argentino. No fue solo una puesta estética; fue una ampliación cultural del Carnaval, una manera de integrar otras tradiciones al festejo local sin perder identidad. A veces las mejores ideas están cerca, esperando ser valoradas.
La Carnavalera, en su segunda presentación, mostró un crecimiento evidente. Más numerosa, más segura y con un entusiasmo contagioso, salió a la calle a ganarse su lugar. Si sostienen este compromiso, están en condiciones de consolidarse como una comparsa estable, sumando renovación y energía joven a la propuesta.
La histórica Juampi Verá aportó su ritmo inconfundible en un año especial: el primero sin Oscar “El Tonto” Pio Sosa. El homenaje, con su figura en gran dimensión sobre un carruaje, fue uno de los momentos más emotivos. El Carnaval también es memoria, y cuando recuerda a quienes lo hicieron grande, se fortalece. Con cerca de un centenar de integrantes, demostraron orden, crecimiento y una indumentaria cada vez más cuidada.
Y cuando se habla de Carnaval en nuestra ciudad, el nombre que surge naturalmente es Colombá. Impulsores iniciales, sembraron la semilla con el acompañamiento de la Municipalidad y sostuvieron la llama a lo largo de más de dos décadas. Este año volvieron a mostrar que hay lugar para todos: una comparsa numerosa, diversa, con gente de todas las edades y una batucada sólida que marcó el pulso de la fiesta.
El bulevar 9, entre 42 y 44, resultó un espacio ideal. Amplio, bien delimitado, con custodia y con un sector destinado a cantinas y artesanos en la plaza 17 de Octubre, sumando integración y movimiento económico. La lluvia amenazó, pero llegó tarde. Antes hubo un marco de público que colmó el lugar y disfrutó con respeto.
Cuando el Carnaval se construye así —con trabajo, memoria, innovación y compromiso colectivo— deja de ser solo una fecha en el calendario. Se convierte en patrimonio vivo, en identidad compartida y en una celebración que, lejos de agotarse, sigue creciendo.
18/02/26 Murió una bailarina en los carnavales de Lincoln
Murió una joven durante los festejos de Carnaval de Lincoln 2026.
En Lincoln ocurrió un desgraciado suceso, la víctima, María Agustina Silva, se descompensó mientras participaba de las celebraciones en la ciudad bonaerense, reconocida como Capital Nacional del Carnaval Artesanal.
Recibió asistencia médica en el lugar y posteriormente fue trasladada de urgencia al hospital local. Sin embargo, pese a los esfuerzos del personal de salud, no logró sobrevivir.
El hecho generó un fuerte impacto entre los asistentes y en toda la comunidad, que acompañó con pesar la noticia en medio de una jornada que estaba marcada por la festividad y el color del carnaval.
El sábado por la noche, en la primera jornada de los festejos de carnaval, en nuestro medio una integrante de la comparsa Caú Caú de Lincoln que vino a Colón también sufrió una descompensación cuando terminaba su trayecto y de inmediato fue trasladada a la Guardia del Hospital en una ambulancia que había sido destinada para cubrir el espectáculo. Afortunadamente no pasó a mayores.
