El carnaval vuelve a ocupar el centro de la escena y, sobre todo, vuelve a ocupar la calle. Desde este sábado y hasta el lunes, la ciudad vivirá una nueva edición de su fiesta popular por excelencia, una celebración que, como bien remarcó la directora de Cultura, Laura Enrique, está profundamente ligada al regreso de la democracia y al espíritu de libertad que se consolidó desde 1983.
“Creo que los carnavales son la fiesta de la vuelta a la democracia”, expresó Enrique, al destacar el sentido popular, barrial y participativo que caracteriza a estas noches. No se trata solo de un espectáculo: es identidad, es comunidad, es encuentro. Es ese momento del año donde no importa el trabajo, el barrio o la rutina diaria; todos encuentran un rato para acercarse, aplaudir, bailar o incluso formar parte de una comparsa, una batucada o colaborar detrás de escena. En el carnaval, como señaló, “ahí todos somos iguales”.
Este año la decisión fue clara: priorizar la calle. Después de distintas experiencias, con escenarios más centrales o propuestas más concentradas en otros espacios, el 2026 marca el regreso pleno a ese formato que la gente reclamaba. La avenida Eva Perón, entre 42 y 43, será el epicentro de seis noches que prometen color, ritmo y emoción. Una arteria más amplia, más cómoda para bailarines y músicos, pero también para el público que llega con reposeras, en familia o con amigos, dispuesto a disfrutar.
La primera noche contará con la participación especial de una comparsa de Lincoln, fortaleciendo un intercambio cultural que se viene gestando desde hace tiempo. Además, las academias de folclore tendrán su lugar con el carnaval norteño, aportando una impronta distinta que ampliará el abanico artístico y visual de la fiesta.
Desde las 21 habrá música para comenzar a vivir el clima carnavalero y a las 22 se dará apertura puntual, ya que el cronograma incluye numerosos espectáculos que merecen su espacio y lucimiento. Comparsas históricas, batucadas, como Colombá y Juampi Verá. artistas musicales vinculados a la tradición del carnaval y el trabajo silencioso de muchas familias que durante meses cosieron lentejuelas, prepararon trajes y ensayaron coreografías, confluyen en estas noches.
La organización involucra a múltiples áreas municipales: Cultura a la cabeza, pero también Obras Públicas, Espacios Verdes, Tránsito, Seguridad y Limpieza, trabajando para garantizar comodidad y seguridad. Se integrará el predio de la Plaza 16 de Octubre con la calle, habrá artesanos, cantinas y propuestas ambientales, incluyendo el sorteo de bicicletas para quienes colaboren con material reciclable.
El clima, según las previsiones, acompañará. Pero más allá del tiempo, lo que verdaderamente completa la fiesta es el público. El aplauso es el único premio que esperan quienes hacen posible el carnaval. La invitación es clara: acercarse, acompañar, respetar y celebrar. Porque el carnaval no es solo un espectáculo: es un regalo colectivo, una tradición que late fuerte en la memoria democrática y en el corazón popular de la ciudad.
