La propuesta presentada por Leticia Demaría, de La Libertad Avanza Colón, para modificar el funcionamiento del Plan Becario Colonense generó un intenso debate en el Concejo Deliberante, con fuertes cruces políticos e ideológicos entre oficialismo y oposición.
Demaría explicó que la iniciativa surgió luego de participar de una reunión del Consejo Becario, donde —según afirmó— varios integrantes se sintieron incómodos al tener que decidir “a quién sí y a quién no” renovar una beca estudiantil. Señaló que, actualmente, para los estudiantes ingresantes intervienen las trabajadoras sociales y el Consejo Becario, aunque sin exigirse comprobantes formales de ingresos familiares. En cambio, para las renovaciones sólo se solicita constancia de alumno regular y avance académico.
La concejal sostuvo que la modificación apunta a “actualizar y fortalecer” el sistema de becas para que el beneficio llegue “de manera más justa, transparente y eficiente” a quienes realmente lo necesitan. Además, defendió la incorporación de criterios objetivos y documentación respaldatoria para evitar decisiones basadas únicamente en apreciaciones personales.
Desde el oficialismo, Martina Arancibia cuestionó la postura de La Libertad Avanza y recordó que algunos concejales que hoy impulsan cambios habían decidido no participar activamente del Consejo Becario porque no se sentían en condiciones de asumir esa tarea. “Es muy distinto opinar desde afuera que participar realmente del proceso”, afirmó. También defendió el trabajo realizado por las asistentes sociales y remarcó que las becas no pueden definirse sólo “con una tabla de puntaje fría”, ya que existen realidades familiares y sociales que requieren sensibilidad y evaluación territorial.
Demaría respondió que justamente el proyecto busca brindar más herramientas a las trabajadoras sociales y aclaró que nunca cuestionaron su labor. “No nos creíamos jueces para decidir a quién darle la beca y a quién no”, expresó, insistiendo en la necesidad de incorporar documentación económica para garantizar mayor equidad.
Por su parte, Matías Cánepa consideró innecesario hablar de “falta de transparencia”, ya que —según explicó— la presencia de concejales de todos los bloques en el Consejo Becario cumple precisamente la función de controlar y dar legitimidad al proceso. Si bien adelantó que el proyecto será trabajado en comisión, manifestó reparos respecto al sistema de puntajes propuesto, al entender que “una tabla de Excel” no puede reemplazar el análisis integral de cada familia. Además, defendió la continuidad de las becas para estudiantes que ya iniciaron sus estudios, argumentando que la situación económica de las familias “no va a mejorar” en el contexto actual.
Finalmente, Nicolás Luján cuestionó los parámetros económicos planteados en el proyecto, especialmente el criterio que dejaría afuera a familias con ingresos superiores a tres salarios mínimos vitales y móviles. “¿Saben cuánto es eso hoy?”, preguntó, al advertir que incluso hogares con ingresos cercanos a los dos millones de pesos atraviesan dificultades económicas. “Me vuelvo a preguntar en qué país viven, en qué provincia viven, en qué ciudad viven”, lanzó, marcando el tono más político del debate.
