A más de ocho años de la muerte de Alan Valentín Salinas, ocurrida en febrero de 2018 en la zona rural de La Tigra, partido de Rojas, la causa judicial continúa bajo la carátula de averiguación de causales de muerte, aunque la familia y su abogado sostienen que la investigación reúne elementos que apuntan a un homicidio.
El joven había sido invitado a pescar el 4 de febrero de 2018 por conocidos. En un primer momento se sostuvo la hipótesis de un accidente en motocicleta al llegar al lugar. Sin embargo, con el paso del tiempo comenzaron a surgir dudas y la familia siempre mantuvo la sospecha de que pudo haber sido víctima de un hecho violento.
Durante años la investigación, iniciada en la Ayudantía Fiscal de Rojas, avanzó con lentitud e incluso estuvo cerca de archivarse. Ante esa situación, los padres de Alan comenzaron a reunir testimonios, documentos y datos que pudieran aportar al esclarecimiento.
El abogado penalista Rodolfo Migliaro, representante de la familia, explicó que en el último tiempo se incorporó una cantidad importante de pruebas y testimonios que permitieron reconstruir lo ocurrido.
“Se ha logrado reunir material suficiente de evidencia como para conformar el cuerpo del delito de homicidio y determinar un posible responsable. La causa aún está caratulada como averiguación de causales de muerte, lo cual es correcto en esta etapa, pero creemos que pronto el fiscal podría cambiar la calificación legal”, señaló.
Según indicó el letrado, durante 2025 se produjo una “explosión de prueba”, con la aparición de nuevos testigos que aportaron información sobre lo sucedido aquella madrugada en La Tigra. Además, destacó un informe pericial médico que considera clave para la investigación.
De acuerdo con esa pericia, Alan habría sufrido un golpe de gran magnitud en la cabeza con un objeto contundente, que le provocó fractura de parietal izquierdo y base de cráneo, generando un edema cerebral que derivó en su fallecimiento el 10 de febrero de 2018, tras varios días internado en la clínica La Pequeña Familia de Junín.
Para la familia, este informe permite descartar la hipótesis inicial de un accidente de tránsito. Andrea Dota, madre de Alan, relató que cuando pudieron verlo internado observaron que no presentaba lesiones compatibles con una caída de motocicleta y que su cuerpo no tenía raspones ni fracturas en otras partes.
Además, explicó que la motocicleta tampoco presentaba daños que indicaran un accidente.
“Desde el primer momento sentimos que algo no cerraba. Hoy puedo decir con certeza que mi hijo no murió por un accidente en moto. A mi hijo lo mataron”, expresó.
Migliaro también confirmó que existe un sospechoso principal y que la fiscalía analiza el posible grado de participación de otras personas que estuvieron con Alan en las horas previas al hecho.
La investigación está a cargo del ayudante fiscal Tomás Sánchez y del titular de la UFI N.º 2 de Junín, Esteban Pedernera, quienes deberán evaluar el conjunto de pruebas reunidas y definir los próximos pasos de la causa.
Mientras tanto, Andrea sostiene la misma convicción que la acompaña desde hace años: no abandonar la búsqueda de justicia.
“Nuestra vida se detuvo en 2018. Para nosotros todo sigue siendo como ayer. Pero jamás vamos a bajar los brazos hasta saber qué pasó con Alan”, afirmó.
