En los últimos días se registraron robos de torniquetas de los alambrados en la zona periférica de la ciudad. Se trata de un elemento fundamental, ya que permite “estirar” y mantener la tensión adecuada del alambrado.
Las torniquetas son generalmente de hierro, aunque actualmente también se fabrican modelos de acero galvanizado, una opción más moderna y resistente. Estos dispositivos están confeccionados en acero de alta resistencia y recubiertos con zinc mediante inmersión en caliente, lo que les otorga una mayor durabilidad y protección contra la oxidación y la corrosión.
El valor de una torniqueta nueva parte desde los 5 mil pesos, por lo que el perjuicio económico para los damnificados puede ser significativo, especialmente cuando el robo involucra varias unidades. A esto se suma otro factor no menor: la reinstalación. Volver a colocar las torniquetas implica levantar nuevamente el alambrado, una tarea que requiere tiempo, esfuerzo físico o directamente una inversión adicional si se contrata mano de obra.
Lamentablemente, este tipo de delitos suele sostenerse por la existencia de personas que compran estos elementos a precios irrisorios. Quien adquiere lo robado es tan responsable y delincuente como quien comete el robo.
